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La eternidad del instante
La distancia obstaculiza cruel
Como garra que arranca pedazos,
Pero es pena que aumenta el querer
De estar cerca, contigo, en tus brazos.
Son tus ojos cual verde esmeralda,
Son lumbreras que guían mis pasos,
Yo camino ansioso a mi amada
Como niño que busca un regazo.
Qué espectáculo es verlos sueltos
Tus cabellos perfectos y suaves
Al compás de la danza del viento,
Y tu piel reservada a tu amante,
Y tu cuerpo, doncella, qué bello:
Quiero verte por siempre. Un instante.
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