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En el efímero paraíso muerto
perfumado con un letal olor putrefacto
vislumbro mi santuario, lleno de desolación
donde se escapan mis pensamientos…
con la capa fúnebre, que envuelve mis más oscuros deseos
Paso junto al cementerio de mis sueños
donde yaces Tú, casi olvidado entre las tinieblas
dentro de mi arde la llama de la oscuridad,
que anhela herrante emerjas de las negras cenizas
y me liberes del nefasto dolor de no tenerte
Ven y devora mi cuerpo,
Majestuoso Emperador de la noche
tómame y llévame a tu reino infernal
dame el poder del terror eterno,
mientras la sangre se derrama
por las fauces de mi soledad
en la espera constante de ser inmortal
llenos de horror…
Sumidos en el profundo abismo
del dolor y el sufrimiento de almas oscuras,
que se desvanecen en el horizonte
en la penumbra de la luna lejana
para idolatrar tu esplendor
y descansar eternamente en la oscuridad…
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