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Muchos son los desvelos
que padeces por tus hijos.
Ultrajada, humillada y maltratada,
eras a menudo rechazada.
Jamás te diste por vencida
y luchaste por tus valores,
Emanando de tu corazón
siempre el amor puro, como
Ríos incontrolables,
fuiste y serás el ser más admirable.
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